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Haciendo Doctrina Social de la Iglesia

Chesterton: escritor converso 80 años después

Más conocido como G. K. Chesterton, fue un escritor y periodista británico de inicios del siglo XX. Cultivó, entre otros géneros, el ensayo, la narración, la biografía, la lírica, el periodismo y el libro de viajes. Queremos recordarle 80 años después de su muerte.

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¿Qué dice la Doctrina Social de la Iglesia sobre los beneficios de la empresa?

Un extracto de Centessimus Annus, de Juan Pablo II

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No soy de piedra

Abril de 2014, la policía recibe la llamada telefónica de una mujer preocupada porque creía haber visto a una persona sin techo, de carne y hueso ,durmiendo en un banco fuera de la pequeña iglesia episcopaliana de St’Alban, en Davidson, Carolina del Norte. Descubren que se trata “solamente” de una  estatua en bronce.

Unos meses antes, en noviembre de 2013, el escultor y autor de la estatua, el canadiense Timothy P. Schmalz, durante una audiencia general en la Plaza San Pedro, tuvo la oportunidad de presentarle al Papa una miniatura del hombre «sin techo». Cuando el Pontífice vio el modelo —contó en esa ocasión el escultor a algunos medios de comunicación estadounidenses—, no le vio el rostro (nadie se lo puede ver) porque solo quedaban  expuestos los pies, en los que podían  verse sin lugar a dudas las marcas de una crucifixión. El papa le tocó las rodillas y los pies, … y rezó. Es la nueva estatua de bronce que el Papa bendijo durante el Jubileo de la Misericordia. Se quedará en el Vaticano.

No se le ve el rostro, repito. Mejor así. Podría ser uno más entre tantos que vagan por las calles sin un techo donde pasar la noche. Sin embargo, lo delatan los agujeros de sus pies, restos de las miles  crucifixiones a las que se han visto sometidos .

 

Domingo 29 de mayo de 2016, antes de la solemne celebración de la Misa del Corpus –excelente día para hacerlo–  monseñor Carlos Osoro, ha bendecido una estatua similar instalada recientemente en el lateral de la plaza de San Juan Pablo II, entrando por la calle Bailén. Dios desamparado. La escuela de Teología de los jesuitas de Toronto, el Regis College acoge la escultura original. No está mal dicha ubicación  para recordar cual es el verdadero objeto de toda teología. Y a los pies de la catedral de Madrid viene también muy bien para “verificar la autenticidad de nuestro culto en la práctica de la justicia y de la compasión” 

Precisamente paseé la noche anterior por las calles cercanas. Comprobé imágenes similares. Pero esta vez de carne y hueso. Anónimas y fantasmagóricas sombras identificadas con el cartón o la noche que les envuelve. En algunos cajeros de banco, metáfora sangrante de la gran ciudad y expresión interpeladora de la pobreza extrema  y de la crisis “varios  sin hogar y sin techo” (1) se acogían al calor de las cajas bancarias  que les permitían encerrarse y pasar la noche con un mínimo de seguridad y sin excesivo susto. Varios cartones de colchón y  una manta que sirve de abrigo con el que algunos se tapan el cuerpo. Incluso un jersey de protección en el rostro ante las luces “insultantes” a sus ojos .“¡Que apaguen la luz!”, gritaba uno, con dolorosa y chispeante ironía porque no podía soportar la intensidad de la iluminación de la noche.

 

Según la Fundación Arrels, en la Unión Europea hay 30 millones de ciudadanos que no disponen de un alojamiento digno, de los cuales 410.000 no tienen hogar. Y en España, por cada 100.000 habitantes hay, como mínimo, 71 personas sin hogar. Si tomamos de referencia la clasificación europea ETHOS, que entiende que estar sin hogar incluye más situaciones que la de dormir al raso, en el Estado español hay más de 1,5 millones de personas sin hogar, según datos de la Fundación Foessa.

Mujeres y hombres que carecen de hogar. Y  que carecen de la posibilidad de acceder siquiera a los derechos humanos de los que son titulares y sobre los que los Gobiernos tendrían que estar trabajando constantemente y sin desmayo para garantizarlos. No acudirán a los mítines de estos días. Quizás hasta hablarán desde las tribunas “de” ellos. Pero no los colocarán en el centro de su discurso. Personas que “viven” en la calle, que están tan al límite, tan al borde de la exclusión social, que la mayoría de las veces, ni siquiera existen, son invisibles para el resto del mundo. Solo se hacen visibles por noticias en la prensa de muertes por frío, incendios, agresiones, suplantaciones de personalidad para operaciones de corrupción tan de moda, etc. Sin embargo, dice la Fundacion Rais, dedicada a ellos, que es importante caer en la cuenta de que son personas como tú y como yo. Que tiene sus sueños.

Porque “a pesar de su cercanía física, la realidad de las personas sin hogar sigue siendo una de las más desconocidas por la ciudadanía y los agentes sociales (medios de comunicación, empresas, otras ONG, etc.), lo que facilita que se perpetúe el estigma, los falsos mitos y los prejuicios que han acompañado la imagen que en ocasiones tenemos de estas personas”.

Las razones para vivir en la calle y, en la gran mayoría de los casos, nada tiene que ver con decisiones libres, meditadas y personales. Son respuestas a situaciones personales, procesos personales, caminos de idas y venidas, y salidas, y rupturas, y reconstrucciones, y desapariciones… y de vuelta a empezar, mil veces… y de no encontrar sentido, otras mil. Son miles de razones, porque son miles las vidas que intentan sobrevivir con el “peso de sus mochilas vitales”, donde se agolpan desordenadamente momentos,  fracasos, las bajadas de tobogán, los dolores… las ausencias… los llantos.

Todos nosotros en la  mochila de la vida vamos guardando, unas veces con cariño, otras llenos de rencor, de dolor… de rabia… nuestra vida. A unos les pesa poco, es liviana y fácil de llevar… A otras personas, la vida les ha ido marcando a fuego mucho dolor, soledad, miedo… y no pueden más con el peso de lo que han metido dentro o se les ha ido metiendo” (escribió una vez Sonia Olea, experta de Cáritas en este tema). Pesa más, como es natural, lo que más daño ha hecho… o más duro ha sido… o lo sigue siendo, porque nunca termina de irse. En esa mochila está el barrio donde has nacido, la familia que te ha criado, las vivencias en la niñez y en la adolescencia…la posibilidad o imposibilidad de tener educación, salud, ocio, cariño, vacaciones… Unos tienen muchas herramientas y modernas…¡¡Otros muchos no!!

 

Al ver las dos realidades. Unas de carne y hueso y otras de piedra recordé aquella fenomenal campaña de Cáritas de 2004 que mostraba  la fotografía de un rostro de piedra de una fuente y otra de la de un sin hogar. El lema  decía: “Los dos viven en la calle, pero sólo uno es de piedra”.

Esta noche cambio el verbo: Los dos duermen en la calle. Pero sólo uno es de piedra. El que colocó Osoro a los pies de la catedral. Para verlo, tocarlo, besarlo…De noche y de día

 

  • No es fácil encontrar un definición para las personas sin hogar. Desde los años noventa se ha generalizado el uso del término sin techo o sin hogar, en gran parte por influencia europea, traducción del vocablo “homeless” o “sans-abri”. Para describir el fenómeno se utiliza el término “sinhogarismo”, traducción asimismo de los vocablos “homelessness” y “sans-abrisme”. Con los nuevos términos como sin hogar, además de sustituir gran parte de las denominaciones tradicionales fuertemente estigmatizantes, hablamos del hecho de una persona que ’está’ sin hogar y evitamos tener que afirmar que la persona ’es’ un sin hogar.Por tanto, cuando hablamos de personas sin hogar nos referimos, utilizando la definición de FEANTSA, a “personas que no pueden acceder o conservar un alojamiento adecuado, adaptado a su situación personal, permanente y que proporcione un marco estable de convivencia, ya sea por razones económicas u otras barreras sociales, o bien porque presentan dificultades personales para llevar una vida autónoma”.

Fuente: EntreParéntesis, de Jose Luis Pinilla

Café y esclavitud en Brasil

Brasil, el mayor productor de café, emplea mano de obra esclava en sus plantaciones. Un problema ligado a los intereses de la Bancada ruralista, el grupo más poderoso del Parlamento

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Cristianismo y minorías en Oriente Próximo

La situación de las minorías, especialmente cristianos o yazidíes, es terrible en Iraq y Siria desde hace unos años. La revuelta contra el régimen del dictador Assad en Siria y contra el gobierno chií en Iraq, y la posterior explosión del terror del ISIS ha puesto a estas minorías como objetivo primordial de unos musulmanes que sólo admiten una forma de entender la religión, la coincidente con su credo. En esta guerra de todos contra todos, se mezcla la etnia y la religión como elemento justificante de las matanzas. Los kurdos y los alauitas (cercanos a los chiíes) también también corren peligro pero frente a la postura de otras minorías han optado por armarse, plantar cara y batalla y defender a tiros sus derechos (los cristianos han optado por esto pero sólo en alguna provincia). Esto les ha supuesto a los kurdos amplias zonas de control tanto en Iraq como en Siria, donde afortunadamente las minorías como la cristiana son respetadas en gran medida. El régimen alauita de Assad también protege a los cristianos en la zona de su control, no tengo claro si por convencimiento o por interés, ya que se asegura el apoyo ruso con tal medida, pero es un hecho que tal protección se da.

La situación es muy confusa y es muy difícil conocer el tema con suficiencia y tener un criterio. No es esta loca guerra una donde se distingan con claridad los “buenos” de los “malos” o los nuestros de los otros. Sí que existe una encarnación del mal en la Tierra, el ISIS, grupo armado que practica el terror, que sólo entiende de la imposición, que no considera a nadie fuera de sus correligionarios sujeto de derechos y que lo aspira a todo, el control de TODO el mundo. Luego tenemos a los kurdos, cuyo comportamiento fuera de Turquía está resultando en líneas generales ejemplar, pero que allí, en Turquía formó y sostiene una grupo armado terrorista activo. Los alauitas del régimen sirio, lleva gobernando de manera tiránica muchos años y ahora que por poco es desplazado del poder sangrientamente lucha por sobrevivir de manera brutal con bombardeos que escandalizan hasta al más cínico. Los chiís iraquís, tras hacerse con el poder al ser mayoría en Iraq, desbancado Sadam, gobernaron de manera sectaria, enfureciendo a los suníes, antaño gobernantes y luchan contra el ISIS como pueden con la ayuda iraní, cuando no hace tanto lucharon a muerte entre ellos.

Y entre todos ellos, la población civil, como suele ocurrir. Muchos han optado por entrar en combate y salvar sus vidas luchando. Otros han decidido (o han sido “invitados”) huir a donde sea, pero preferiblemente a Europa. Su situación es desesperada en su país de origen o en destino, pues el camino es peligroso y pretenden llegar a destinos donde no son bienvenidos. Y nada mejorará hasta que se logré pacificar aquella región.

De todo esto habla una novela que aporta muchos datos y visiones acertadas de los sucesos más recientes, aunque en lo puramente literario resulte una novela fallida. Tiene algunos momentos vibrantes, de mucho interés, como lo vivido por Carla, una protagonista en una ciudad siria donde es salvajemente tratada. Pero por lo demás “sólo” muestra una ingente cantidad de trabajo de campo, informándose y tratando de aclarar lo que ocurre en la zona, por lo que nos quedamos con eso, con una magnífica manera de conocer para comprender aquel conflicto enrevesado.

GUARCH, G.H.

“El informe Kerry”

Almuzara, 2016

Fuente: Infocatólica

¿Cuánto vale que un niño crezca sin escuchar una bomba o una bala?

Hace unos días un titular de Europapress me llamó la atención: ¿Cuánto vale un refugiado? Así es, la Unión Europea a fecha de 4 de mayo ha puesto precio a una persona, en concreto 250.000 euros. Gente que, en teoría, se reúnen casi a diario para encontrar una solución a los refugiados dicen que un ser humano tiene precio. Gente que en teoría han jurado cumplir los Derechos humanos han decidido que una persona tiene precio, pero si yo le digo a esos dirigentes que sus hijos tienen precio, ¿a que se negarían?

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Elecciones y Doctrina Social de la Iglesia

Una interesante reflexión antes del 26J de Fraper España

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Cómo nació una de las primeras cooperativas de #ComercioJusto

La llaman la “hermana tijeras”. Sus expertos ojos revisan las creaciones de los cientos de mujeres que cada mañana, los sábados y los miércoles, se acercan a la cooperativa situada en Gomtipur, un slum (barrio de chabolas) de Ahmedabad, la ciudad más poblada del estado de Gujarat (India). Su verdadero nombre es Lucía Carabias. Es Dominica Misionera del Rosario, y nació en Gajates (Salamanca), novena y la última hija de sus padres. El próximo 20 de octubre cumplirá 80 años, pero sus ojos y su energía son las de alguien más joven, repleta de vitalidad y con mucha labor y responsabilidades aún entre sus manos. Recuerda cómo con sólo 23 años, en 1960, llegó junto a la hermana Benita Eslava de Pamplona. Han pasado más de 55 años. ¿Qué hace una misionera salmantina en India? Pues cuando llegué, los primeros 10 años estuve ayudando en el hospital “St. Mary’s Nursing Home”que hoy atiende a 14 barrios de chabolas vecinos y se ha convertido en el hospital de referencia de a zona. Precisamente para el hospital, desde Manos Unidas nos han financiado un ecógrafo que nos hacía mucha falta, porque sólo el año pasado preparamos para el parto a 12.291 mujeres gestantes, se realizaron 1.127 partos sencillos y otros 4.864 que necesitaron cuidados especiales. Pero desde 1970, me dediqué a dar clases de corte y confección a las mujeres de la zona, y ayudé a crear la cooperativa de mujeres “St. Mary’s Mahila Shikshan Kendra” cuyo principal objetivo es fomentar al desarrollo social y económico de las mujeres más vulnerables de este barrio marginal de Ahmedabad. Pero sobre todo coordino a las mujeres y las labores. Me conocen como “hermana tijeras” porque reviso la labor, cortando los hilos sobrantes y controlando que la labor quede perfectamente terminada. Y aprovecho a hablar con ellas cuando vienen a coger y dejar la labor.

Una de las beneficiarias de la cooperativa. Foto Misioneras Dominicas del Rosario
Una de las beneficiarias de la cooperativa. Foto Misioneras Dominicas del Rosario

¿Cómo surgió esta cooperativa? En 1970 alguien del sistema de Comercio Justo se acercó al padre jesuita Miguel Ángel Urrutia (1927-1998) y le explicó cómo funcionaba este sistema de comercio que promueve el desarrollo, deja más beneficio en los productores y artesanos, y respeta el medio ambiente. Así que preparamos unas muestras de artesanía textil y dos años después, en 1972 llegó nuestro primer pedido. Lo primero que prepararon, usando como materia prima las más de 20 faldas y saris que las mujeres tenían en sus ajuares de boda, eran bolsas de tela y colgantes decorativos. Pero hoy ya asumimos mucha más variedad de productos que vendemos a tiendas de Comercio Justo de Inglaterra, Austria, Italia , Canadá, Estados Unidos, Japón, Australia y Nueva Zelanda.

Una mujer india en la cooperativa. Foto Misioneras Dominicas del Rosario.
Una mujer india en la cooperativa. Foto Misioneras Dominicas del Rosario.

¿A cuántas mujeres se ayuda con este proyecto y en qué consiste exactamente? En la cooperativa hemos tenido hasta 500 mujeres trabajando, pero ahora mismo tenemos a 350 mujeres. Ellas van una vez a la semana, se llevan el trabajo para hacerlo en casa y la semana siguiente vuelven y se les paga la labor. Ese dinero les ayuda a las mujeres a tener su propia autonomía económica, sin depender sólo de sus maridos. Ellas meten el dinero en el banco, a veces piden también microcréditos y todo les ayuda para mejorar la vida de sus familias. Al principio los hombres no eran muy favorables a que sus mujeres trabajaran, pero como han visto la evolución de sus familias ahora hasta vienen a ayudarlas a traer las costuras. También se organizan grupos de mujeres, ahora mismo tenemos 10 grupos. Ellas mismas deciden cómo se distribuyen los recursos y cómo atender las principales necesidades de la comunidad: alimentos, mobiliario, el ajuar de las hijas, mantas…etc.

La hermana Silvia y la hermana Lucía en la cooperativa de Gujarat. Foto Misioneras Dominicas del Rosario
La hermana Silvia y la hermana Lucía en la cooperativa de Gujarat. Foto Misioneras Dominicas del Rosario

Pero además ustedes realizan una labor integral ¿Qué más tareas se realizan desde el hospital y la cooperativa que tienen en Ahmedabad? Pues como además de la maternidad también tenemos un dispensario, también ofrecemos formación en “Enfermería”. Y también formación que les ayude a tener sus propios ingresos, por eso les ofrecemos formación en “Estética y peluquería” y en “Diseño de moda”. Esta formación se la ofrecemos después de las 12 h. Y mientras ellas se forman, sus hijos, los más pequeños, reciben clases básicas de inglés y gujarat, que les ayudará para cuando vayan a la escuela. Y desde el hospital también se realizan programas de atención a niños menores de 5 años, atendemos visitas externas y realizamos programas de educación sanitaria y maternidad para las mujeres. ¿Cuál es su sueño y que es lo más bonito de su labor? Mi sueño es que las mujeres indias con las que trabajo sean autosuficientes. Y lo más bonito es ver con qué poquito se puede vivir, que con muy poquito se puede ser muy feliz. También es muy especial la convivencia que tenemos allí. Somos como una gran familia, donde colaboramos todos juntos, con mujeres de todas las religiones: hindúes (80%), musulmanas (8%) y cristiana (12%). Nosotras sólo las acompañamos en su desarrollo y nuestro trabajo y entrega es lo que ellas más valoran.

China: ¿qué revolución cultural sin libertad y justicia?

La apertura de la “revolución cultural” china al capitalismo neoliberal se iniciaba hace 45 años cuando el aparato del régimen comunista se reunía con los embajadores de los EEUU (Henry Kissinger)

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