Continuamos con la segunda entrega de nuestra reunión sobre la globalización. En ella trataremos las dimensiones de la globalización.

3. Dimensiones de la globalización

 

1. Dimensión económica

Es la más evidente y la que más se impone. Tiene que ver con los cuatro mercados en que se desarrolla la actividad económica en un nivel planetario. Se constata un incremento de la productividad y de las transacciones internacionales y una paulatina unificación e integración mundial macroeconómica. Lo más sobresaliente del cambio de milenio es que se ha producido un desplazamiento de la “economía” (gestión de recursos escasos para cubrir necesidades sobre la base de prioridades ético-políticas) a la “crematística” (arte de la ganancia por la ganancia, convertida en un fin en sí misma, a cualquier precio).

Mercado financiero

Ha sido el beneficiario principal de la globalización. Se ha producido una total interdependencia de los mercados financieros. Funcionan interconectados planetariamente las veinticuatro horas del día. Se puede hablar de un mercado global integrado. La libertad de movimiento de los capitales, su volatilidad, la ausencia de marcos reguladores internacionales y la laxitud moral han hecho de este mercado un auténtico generador de “burbujas financieras” y productor y multiplicador de “productos financieros tóxicos”, con las consecuencias vistas en la crisis económico-financiera de 2007-2008. Se trata de un capital que busca la multiplicación del beneficio a corto plazo (convierte al mercado financiero en un “casino” con continuas operaciones de “alto riesgo”) y no es capaz de generar riqueza, ni puestos de trabajo, ni valor añadido alguna a la sociedad.
Ha encontrado un soporte cultural en la ideología materialista neoliberal y aliados inconscientes en el repliegue individualista y en el olvido de los valores. Algunas consecuencias son: el alejamiento del capital del resto del proceso productivo; la economía virtual sustituye a la real; la aparición de nuevas formas “modestas” de propiedad del capital (fondos de inversión, de pensiones, etc.)

EL IBEX RECUPERA UN 0,20 % Y LOS 9.700 PUNTOS GRACIAS A LOS GRANDES VALORES

(Detalle de la bolsa de Madrid, el principal mercado de valores de España. Tiene su sede en el Palacio de la Bolsa de Madrid.) 

 

Mercado laboral

De los clásicos factores de producción (tierra, trabajo y capital), el que más cambios ha sufrido ha sido el del trabajo. La globalización económica lo ha precarizado hasta extremos inusitados. Está a punto de desaparecer el “trabajo para toda la vida”, y por doquier se multiplica la precariedad y la explotación laboral. Se obvian las fórmulas de negociación colectiva y se procura esquinar a los sindicatos. En buena medida, algunos países se muestran competitivos en los mercados internacionales porque tienen una mano de obra en condiciones casi esclavistas.

El trabajo se ha convertido en un factor material más del proceso productivo y sometido a sus vaivenes sin ninguna consideración ética. El ser humano trabaja para producir y, a la postre, para consumir lo que se ha producido. La movilidad y la flexibilidad son las amenazas más intensas, sobre todo cuando concurre la deslocalización del proceso productivo y su fragmentación: los elementos electrónicos se fabrican en China, se ensamblan en Vietnam, se añaden las baterías en la India, se lacan en Marruecos, y se comercializan desde Chile, todo con una patente sueca, una empresa con domicilio fiscal en Panamá y consejeros de una docena de países.

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(Mapa de la deslocalización empresarial, diseñado por ordenmundialsxxi)

 

Mercado de bienes

La globalización ha acelerado los intercambios comerciales. Los productos transnacionales se encuentran en cualquier parte del planeta. Se han multiplicado los tratados de libre comercio, aunque sus cláusulas no siempre beneficien igualmente a los países contratantes. Se da un proceso de concentración empresarial que lo aleja de la competencia perfecta y marca una tendencia hacia los oligopolios y el monopolio (se busca el dominio del mercado: Coca-Cola en los refrescos, Microsoft en informática, Boeing y McDouglas en industria aeronáutica…)

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(Mondelez, Kraft, Coca-Cola, Nestlé, Pepsico, P&G, Johnson&Johnson, Mars, Danone, General Mills, Kellogg’s, y Unilever son las corporaciones que están detrás de casi todas las marcas que consumimos habitualmente)

 

Mercado del conocimiento y la información

La brecha entre Norte y Sur es económica y tecnológica, pero sobre todo es de conocimiento. Hace referencia a la propiedad inmaterial: las patentes, las marcas, la propiedad intelectual e industrial… La distribución de estas formas de propiedad es la más desigualitaria: prácticamente la totalidad de patentes farmacéuticas se encuentran en manos de pocos países, y los mismo se diga de tecnología que permite la innovación y el desarrollo. Las agencias internacionales de información están en pocas manos y tienen intereses económicos y políticos. Los medios de comunicación constituyen el llamado “cuarto poder” (los otros tres clásicos son el ejecutivo, el legislativo y el judicial); que funcionan sometidos a la lógica implacable del beneficio.

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(Arquitectura de marcas del GRUPO PRISA, presente en 22 países de Europa y América, principalmente de habla española y portuguesa, facilitada en su propia web)

 

 

2. Dimensión política

La globalización ha crecido mientras se producía el debilitamiento de los Estado-nación. El poder político ha sido fagocitado por el poder económico-financiero. “Los mercados” han acabado siendo más poderosos que “los Estados”, que han externalizado buena parte de su capacidad de decisión.

Paradójicamente, la globalización coexiste con fuertes sentimientos localistas y nacionalistas, probablemente como respuesta defensiva de una identidad que se percibe amenazada de disolución.
Se dan nuevos tipos de colonialismo, con forma de “democracias controladas”, cuando países del Norte condicionan la cooperación internacional a contraprestaciones (que pueden ser buenas –lucha contra la corrupción- o malas –explotación de sus recursos naturales).

 

3. Dimensión tecnológica

En este punto, los cambios son espectaculares. Internet o la telefonía móvil, con tosas sus prestaciones, están revolucionando el panorama. Los modos de trabajar y de relacionarse están modificándose. Incluso buena parte de las costumbres cotidianas. El acceso a Internet empieza a considerarse como un auténtico derecho universal para no quedar fuera del mundo. Sin duda ha provocado una mayor interconectividad entre todos los seres humanos, lo cual no significa necesariamente aumento de comunicación.

 

4. Dimensión cultural

La globalización condiciona una forma de “ser”. Sus consecuencias con la homogeneización cultural y el “pensamiento único”. Se genera la cultura “TINA”: There is no alternative (No hay alternativa). Invita al fatalismo y a la resignación: las cosas no pueden ser ni siquiera pensadas de otro modo.
Se produce una “McDonalización” made in Usa de la cultura mundial, que resulta uniformizada y homogeneizada. También se universaliza un patrón más igualitario entre hombres y mujeres, con igualdad de derechos, reparto de tareas domésticas y familiares. A través de “paquetes culturales” se produce un debilitamiento de la familia (la cuarta parte de las familias del mundo están encabezadas por una mujer sola) y la separación entre la sexualidad y el amor recíproco, y el de ambos con la fecundidad.

Tienen excepcional importancia el cine, la televisión, Internet, y muy especialmente los videojuegos, que configuran una forma de ver el mundo excesivamente occidentalizada, maniquea, emotivista, violenta, sexista y machista, con hegemonía, por el momento, del idioma inglés. Se incentiva una “cultura de la indiferencia”, del “descarte” y del relativismo, ayuna de valores: no se presentan la pobreza, la desigualdad, la injusticia o las culturas minoritarias. Los pobres tienen la culpa de su postración.

macdonalds

(Curioso mapa de las zonas del mundo donde hay y donde no Macdonalds)

 

5. Dimensión social

Se da pie a nuevos modos de participación social, de información en tiempo real, así como a la multiplicación de redes sociales, con todas las posibilidades que implica. El mundo está en la palma de la mano en el Smartphone. Los descolgados de la red son los nuevos excluidos. Particular importancia tienen las ONG y los movimientos sociales de última generación. Adoptan la forma de plataformas o colectivos que eclosionan, como 15-M, la “primavera árabe”, o “Tomemos Wall Street”. Su lema: “Piensa globalmente y actúa localmente”. Utilizan dinámicas creativas y tonos festivos, procurando el impacto mediático para saltar a la agenda política.

 

6. Dimensión religiosa

Algunas versiones del neoliberalismo globalizador han utilizado explícitamente la religión como coartada interesada y han invitado a la idolatría del libre mercado y del dinero. Así se ha sacralizado la libertad, entendida en sentido individualista, o se ha considerado natural la desigualdad.
En otro orden, la globalización es un facilitador del conocimiento de otras religiones y de la expansión de las sectas. Las religiones son un factor de primer orden en la construcción de un mundo justo, respetuoso con los derechos humanos y en paz. El fundamentalismo representa un peligro. La religión, cuando se une a sentimientos localistas y nacionalistas, se convierte en un factor antiglobalizador irracional.

 


 

 

Todo el texto escrito está extraído del libro base de nuestra formación: Guía para la enseñanza de la Doctrina Social de la Iglesia. Fernando Fuentes Alcántara (coor.) . Fundación Pablo VI. PPC


 

Hasta aquí el primer nivel de reflexión, en el que intentamos investigar el tema desde un punto de vista económico-social, sin entrar en una perspectiva cristiana (Si tienes dudas, consulta nuestro apartado de Qué queremos y cómo lo hacemos, en el que explicamos la metodología que seguimos.

¡Gracias a todos!

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