Continuamos con la tercera entrega sobre la globalización.

En ella abordamos el segundo nivel de reflexión que os recordamos de nuestra metodología:

Discernimiento a partir de lo leído (segundo nivel de reflexión): Ante situaciones parecidas a las que analizamos, otras personas, desde distintos saberes complementarios y desde la Doctrina Social de la Iglesia, han sabido esclarecerlas para transformarlas en orden al cambio. Cómo otros, en situaciones similares, se han ocupado de comprenderlas para transformarlas.

 

4. SEGUNDO NIVEL DE REFLEXIÓN: Principios y criterios de juicio para afrontar la realidad de la globalización. Discernimiento de la realidad con la DSI

El primer principio que ha de regir la globalización “es el valor inalienable de la persona humana, fuente de todos los derechos humanos y de todo orden social. El ser humano debe ser siempre un fin y nunca un medio, un sujeto y no un objeto, y tampoco un producto comercial” 

(Juan Pablo II a la Academia Pontificia de Ciencias Sociales, 27 de abril de 2001).

 

El hombre es el autor, el centro y el fin de toda la actividad económico-social.

(Gaudium et Spes 63 y Evangelli Gaudim 55)

 

La globalización un “hecho humano” y un auténtico “signo de los tiempos” que debe tener como referencia a la persona en su integridad.

El bien común de la entera familia humana, la justicia global y la responsabilidad intergeneracional constituyen principios ineludibles

(Cáritas in Veritate 48;50; Compendio de la DSI 367)

 

 

 

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Debe evitarse que la globalización sea una coartada para una nueva forma de colonialismo cultural que sofoque tradiciones locales, religiosas, etc.

(Mater et Magistra 170-174; Compendio DSI 366)

 

 

 

Web de los Colegios Juan Pablo Segundo

La globalización no es, a priori, ni buena ni mala. Será lo que la gente haga de ella… Debe estar al servicio de la persona humana, de la solidaridad y del bien común”

(S. Juan Pablo II)

 

En el aspecto más evidente de la globalización (el económico-financiero), la Iglesia urge para que la razón económica (medio) se fundamente siempre en la ética (reino de los fines) y se atenga al plan de Dios (horizonte de sentido).

 

 

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Crecimiento económico no equivale a desarrollo, y menos a justicia social. No es suficiente la justicia conmutativa (del intercambio) cuando hay desigualdad: es preciso la distributiva. (la regla del libre cambio no puede seguir rigiendo ella sola las relaciones internacionales… No es lo mismo cuando las condiciones son demasiado desiguales de país a país… Es, por consiguiente, el principio fundamental del liberalismo, como regla de los intercambios comerciales, el que está aquí en litigio

(Populorum Progressio 58)

 

Hay que globalizar la solidaridad, una solidaridad intergeneracional desde el destino universal de los bienes de la Tierra, con respeto a la diversidad cultural y religiosa, desde el referente del bien común de la entera familia humana y de la defensa de los derechos humanos y la cobertura de las necesidades básicas (agua, alimento, vivienda…)

(Compendio de la DSI 321;365;366;367;371)

 

 

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Es necesaria una nueva arquitectura financiera y política internacional, que pase por una autoridad política mundial (ONU) que ponga en marcha el “principio de la responsabilidad de proteger”

(Cáritas in Veritate 67)

 

Se constata la pérdida de centralidad de los actores estatales, pero al Estado le corresponde ser garante de los derechos humanos y hacer políticas de redistribución de la renta: es necesario revitalizar “su papel y su poder” (Cáritas in Veritate 24) pero sin fagocitar nuevas formas de participación de la sociedad civil (principio de subsidiariedad). Y cuidando el peligro de exportar un modelo de democracia occidental: “No es preciso que el Estado tenga las mismas características en todos los sitios”

(Cáritas in Veritate 41)

 

Hay que salvaguardar el ambiente natural (Compendio de la DSI 299; Evangelli Gaudium 55), en cuyo contesto la reforma agraria es “una obligación moral y una necesidad pública” (Compendio de la DSI 300), y denunciar la sobreprotección de la “propiedad inmaterial”: p.e., patentes farmacéuticas (Cáritas in Veritate 22)

 


 

Y hasta aquí de momento…

En la próxima entrega nos pondremos directamente con los textos específicos de la Doctrina Social de la Iglesia sobre la globalización.

¡Hasta la próxima!

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