En esta entrada continuaremos con nuestro segundo nivel de reflexión: Principios y criterios de juicio para afrontar la realidad de la marginación/exclusión. Discernimiento de la realidad con la DSI

La forma de mirar condiciona la realidad que percibimos, los cristianos aprendemos a mirar todo en la vida como Dios mismo mira: con misericordia, verdad y caridad.


 

Mirando como Jesús aprendemos a no ser solucionadores, sino a hacer una “peregrinación hacia el pobre´´ (San Juan Pablo II).

  • Eso implica acciones llenas de sentido y significado por encima del éxito.
  • Lo dignificante frente a lo rentable
  • Lo valioso frente a lo numérico.

No hay seres llenos de necesidades, sino, por encima de todo, seres llenos de posibilidades.


Hablar de pobreza es hablar de DERECHOS de personas que no pueden desarrollarse íntegramente. Es una cuestión de justicia.


“Es la hora de una nueva “imaginación de la caridad”, que promueva no tanto y no sólo la eficacia de las ayudas prestadas, sino la capacidad de hacerse cercanos y solidarios con quien sufre, para que el gesto de ayuda sea sentido no como limosna humillante, sino como un compartir fraterno”. (San Juan Pablo II, Novo Milenio Ineunte, 50)


“Tenemos que actuar de tal manera que los pobres, en cada comunidad cristiana, se sientan como “en su casa”. ¿No sería este estilo la más grande y eficaz presentación de la Buena Nueva del Reino? Sin esta forma de evangelización, llevada a cabo mediante la caridad u el testimonio de la pobreza cristiana, el anuncio del Evangelio, aun siendo la primera caridad, corre el riesgo de ser incomprendido o de ahogarse en el mar de palabras al que la actual sociedad de la comunicación nos somete cada día. La caridad de las obras corrobora la caridad de las palabras”.(San Juan Pablo II, Novo Milenio Ineunte, 50)


“En la comunidad de los creyentes no debe haber una forma de pobreza en la que se niegue a alguien los bienes necesarios para una vida decorosa”. Benedicto XVI en su Encíclica Deus caritas est.


“El amor -caritas- siempre será necesario, incluso en la sociedad más justa. (…) Siempre habrá sufrimiento que necesite consuelo y ayuda. Siempre habrá soledad. Siempre se darán también situaciones de necesidad material en las que es indispensable una ayuda que muestre un amor concreto al prójimo”. Benedicto XVI en Deus caritas est.


“No deben quedar dudas ni caben explicaciones que debiliten este mensaje tan claro. Hoy y siempre, “los pobres son los destinatarios privilegiados del Evangelio”, y la evangelización dirigida gratuitamente a ellos es signo del Reino que Jesús vino a traer. Hay que decir sin vueltas que existe un vínculo inseparable entre nuestra fe y los pobres. ¡Nunca los dejemos solos!” Francisco, en Evangelii Gaudium, 48.

 

Anuncios