Continuamos con los  los materiales de la tercera reunión, que trataremos en la reunión del 24 de Enero. Ya tratamos los conflictos armados, ahora las tensiones…

5. Tensiones

En este capítulo se analizan la naturaleza y los acontecimientos más relevantes referidos a las tensiones sociopolíticas registradas durante el año y se realiza una mirada comparativa de las tendencias globales y regionales.

Durante 2014 se identificaron 95 escenarios de tensión a nivel mundial, lo que supone una reducción respecto a 2013 (99 tensiones).

Como en años anteriores, el mayor número de crisis sociopolíticas se concentró en África, con 38 casos, seguida de Asia, donde se registraron 24 casos. Europa y Oriente Medio fueron escenario de 14 contextos de tensión cada una, mientras en América se identificaron cinco.

El descenso en el número de tensiones es atribuible, en parte, al hecho de que diversos casos que habían sido considerados crisis socio-políticas pasaron a ser calificados como conflictos armados en 2014 –RDC (este-ADF), China (Turquestán Oriental), Ucrania, Egipto (Sinaí)– y, por otra parte, a la reducción de la tensión en diversos contextos, que dejaron de ser considerados como crisis socio-políticas. Por otra parte, algunos contextos que en periodos anteriores habían sido considerados como conflictos armados, en 2014 fueron analizados como situaciones de tensión: Burundi, Rusia (Chechenia) y Rusia (Ingushetia).

Se considera tensión aquella situación en la que la persecución de determinados objetivos o la no satisfacción de ciertas demandas planteadas por diversos actores conlleva altos niveles de movilización política, social o militar y/o un uso de la violencia con una intensidad que no alcanza la de un conflicto armado, que puede incluir enfrentamientos, represión, golpes de Estado, atentados u otros ataques, y cuya escalada podría degenerar en un conflicto armado en determinadas circunstancias. Las tensiones están normalmente vinculadas a:

a) demandas de autodeterminación y autogobierno, o aspiraciones identitarias;

b) la oposición al sistema político, económico, social o ideológico de un Estado, o a la política interna o internacional de un Gobierno, lo que en ambos casos motiva la lucha para acceder o erosionar al poder; o

c) al control de los recursos o del territorio.

Si bien las situaciones de tensión pueden atribuirse a múltiples factores, el análisis del panorama de crisis en 2014 permite identificar tendencias en lo referido a sus principales causas o motivaciones. En línea con los datos observados en años precedentes, a nivel global un 70% de las tensiones tuvieron entre sus causas principales la oposición a las políticas internas o internacionales implementadas por los respectivos gobiernos –lo que propició conflictos para acceder o erosionar el poder– u oposición al sistema político, social o ideológico de los respectivos Estados. A su vez, cerca de la mitad de las tensiones (46%) tuvieron como una de sus causas principales demandas de autogobierno y/o identitarias. Cabe destacar que en más de una cuarta parte de las tensiones (27%) las disputas por el control de territorios y/o recursos fueron un elemento especialmente relevante, si bien se trata de un factor que alimenta numerosas situaciones de tensión en grados diversos.

En términos de intensidad de las tensiones, durante 2014 cerca de dos tercios presentaron un nivel bajo (59%), mientras una cuarta parte de los contextos registró una intensidad media y algo más de una séptima parte se caracterizó por índices elevados (16% ó 15 de los 95 casos). En términos comparativos con el año anterior, la cifra de tensiones graves se redujo ligeramente en 2014 (un 16% en 2014 frente a un 20% en 2013). Asia y Oriente Medio fueron las regiones con mayor número de tensiones de alta intensidad, con cinco casos cada una. Otros tres casos de alta intensidad se ubicaron en África, dos en América y uno en Europa. Las tensiones de mayor gravedad en 2014 fueron Kenya, Nigeria, Venezuela, Corea RPD-Rep. de Corea, Filipinas (Mindanao-MILF), India-Pakistán, Pakistán, Tailandia, Armenia-Azerbaiyán (Nagorno-Karabaj), Egipto, Israel-Siria-Líbano, Líbano, Siria-Turquía y Yemen.

Más allá de los impactos en términos de letalidad de numerosas tensiones, las consecuencias sobre la seguridad humana fueron amplias, en términos de número de personas heridas, desplazamientos de población y violencia sexual. En todo caso, más allá de los impactos directos, muchas de las crisis acumulaban impactos de larga duración en términos de seguridad humana, ya fuera, entre muchos otros factores, por la precariedad de los sistemas públicos –a menudo como consecuencia añadida de las reformas impuestas por los organismos internacionales en los procesos de acompañamiento internacional a la gestión de las crisis actuales o pasadas–, la discriminación crónica contra sectores determinados de población –minorías étnicas o religiosas, mujeres, población LGTBI, entre otros– o las dificultades que procesos como la militarización, la existencia prolongada de minas y las políticas en torno a los recursos naturales, entre otros, suponían para la búsqueda de medios de vida.

En cuanto a la evolución en los niveles de violencia y desestabilización durante 2014, el análisis comparado con el período anterior reveló que más de la mitad de las tensiones (49 casos o un 52%) mantuvo unos niveles similares a los del 2013, en otro 28% de los casos se evidenció un deterioro de la situación, mientras que en un 20% se produjo una cierta mejoría. Finalmente, y en cierta consonancia con la tendencia observada en años anteriores, más de la mitad de las tensiones en el mundo fueron de carácter interno (58%), involucrando a actores de un Estado que operaban dentro del mismo. Asimismo, algo más de una cuarta parte de las tensiones (26%) fueron catalogadas como internas internacionalizadas, ya fuera porque algunos de los actores principales de la disputa era foráneo o por la extensión de las disputas al territorio de países vecinos. Tan solo un 16% de las tensiones en 2014 fueron de carácter internacional (15 de los 95 casos).


 

Todos los datos están extraídos de  Alerta 2015! Informe sobre conflictos, derechos humanos y construcción de paz, que es un anuario de Escola de Cultura de PAU, que analiza el estado del mundo en términos de conflictividad y construcción de paz a partir de cuatro ejes:
conflictos armados, tensiones, procesos de paz y dimensión de género en la construcción de paz.

 

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