Hoy trataremos nuestro segundo nivel de reflexión sobre los conflictos armados, conociendo la COMISIÓN GENERAL DE JUSTICIA Y PAZ de la Iglesia

La Comisión General de Justicia y Paz es una entidad católica sin fines lucrativos y reconocida como de carácter social, fundada por Pablo VI en 1967 como fruto del Concilio Vaticano II y animada por su espíritu, que fue constituida en España en 1968 por la Conferencia Episcopal Española y está extendida por todo el mundo.

Está integrada por personas voluntarias que mantienen una actitud abierta, dialogante y comprometida mientras intentan vivir coherentemente los valores del Evangelio. En su interior se vive un sano pluralismo de opiniones y un comportamiento democrático, dentro de una voluntad transformadora de la sociedad y el orden internacional actual que mira hacia la utopía de un mundo más justo, pacífico y humano.

En los años de la transición política española, Justicia y Paz jugó un papel relevante. Cabe destacar, entre otras, las iniciativas tendentes a conseguir la amnistía de los presos políticos, la abolición de la pena de muerte y el reconocimiento del derecho de objeción de conciencia al servicio militar. Y más adelante, las campañas a favor de la asignación del 0,7% del PIB para ayuda a los países en vías de desarrollo y la condonación de la deuda externa.
Como a lo largo de sus más de cuarenta años de vida, Justicia y Paz se mantiene activa en cuestiones como:

  • La difusión de la doctrina de la Iglesia en materia social.
  • La colaboración ecuménica.
  • Los inmigrantes, refugiados y solicitantes de asilo; el racismo y la xenofobia.
  • La construcción de una Europa solidaria, multiétnica y pluricultural.
  • La condonación de la deuda externa de los países empobrecidos.
  • La objeción de conciencia, la cultura de la paz y la no violencia y la constitución de un Tribunal Penal Internacional.
  • La acción para conseguir una mundialización solidaria y la educación para el desarrollo.
  • El paro, la pobreza y el reparto de los bienes y del trabajo con criterios de justicia y austeridad.
  • La situación de las personas encarceladas.
  • El respeto de los derechos humanos tanto civiles y políticos como económicos, sociales y culturales, y la denuncia de sus violaciones.
  • Y el cuidado de la creación.

 

Misión

La misión de Justicia y Paz es promover el desarrollo de los pueblos más pobres y favorecer la justicia social entre las naciones. Esta misión se encomienda en la Iglesia católica por Pablo VI, en 1967, para estimular a la comunidad cristiana en la realización de una acción conjunta con todas las personas de buena voluntad a fin de abordar los aspectos económicos, sociales, culturales y espirituales de los que depende la felicidad o desgracia de la gran mayoría de los seres humanos en el mundo:
“Representáis ante nuestros ojos la realización del último voto del Concilio (cf. Gaudium et spes, 90). Como en otros tiempos -y hoy también-  una vez construida la iglesia o el campanario se coloca en lo alto del tejado un gallo, como símbolo de vigilancia de la fe y en todo el programa de vida cristiana, de la misma manera que sobre el edificio espiritual del Concilio se ha colocado a esta Comisión [Justicia y Paz], que no tiene otra misión que mantener los ojos abiertos de la Iglesia, el corazón sensible y la mano pronta para la obra de la caridad que está llamada a realizar con el mundo, «con el objeto de promover el progreso de los pueblos más pobres y favorecer la justicia social entre las naciones» (Gaudium et spes, 90)”. Pablo VI.
Una de las vías para el ejercicio de tal misión es la defensa, promoción y difusión de los Derechos de todos los pueblos y todos los hombres y que se concreta en acciones dirigidas a la defensa de la justicia y la paz, la solidaridad y el cuidado del medio ambiente, el respeto a la libertad, la igualdad y la dignidad inviolable de toda persona humana, desde una opción necesaria y permanente a favor de los más empobrecidos de la tierra.
Visión

Tiene una visión cristiana del desarrollo, que no se reduce al simple crecimiento económico sino que consiste en la defensa y promoción de los derechos de los pueblos y de todas las personas, en el empeño de que estos derechos no sean  solamente reconocidos sino que puedan ser ejercidos y respetados.
A las comisiones de Justicia y Paz se les confía en sus estatutos estudiar y ayudar a difundir la Doctrina Social de la Iglesia que incluye esta misión, visión y valores. Por ello, Justicia y Paz realiza este trabajo, dedicándole una especial atención a la divulgación del mensaje de la Jornada Mundial de la Paz, que se celebra cada primer día de enero.
Valores

Para llevar a cabo esta misión, relacionada con la difusión de los derechos humanos, se concretan acciones dirigidas a la defensa y promoción de la justicia social y la paz, la solidaridad y el cuidado del medioambiente, el respeto a la libertad, la igualdad y la dignidad inviolable de toda persona humana, desde una opción necesaria y permanente a favor de los más empobrecidos de la tierra.
Esta misión, visión y valores se concretan en la realidad social de cada momento y suponen pilares de reflexión para el camino de los integrantes de las Comisiones de Justicia y Paz.
Doctrina Social de la Iglesia

El nacimiento de “Justicia y Paz” a raíz del Concilio Vaticano II responde a la misión de “estimular a la comunidad católica para promover el desarrollo de los países pobres y la justicia social internacional” (GS 90). Con esta finalidad Pablo VI confía a la Comisión Pontificia el estudio de la doctrina social y su difusión para que se lleve a la práctica en todos los niveles de la sociedad. Imagen de esta misión es el gallo, símbolo de vigilancia en la fe, al que alude el pontífice en su primera recepción a la Comisión. La máxima aportación de Justicia y Paz en este campo ha sido el Compendio de la doctrina social de la Iglesia.

También a la Comisión General de España se le confía en sus Estatutos “estudiar y ayudar a difundir la Doctrina Social de la Iglesia”. Con esta finalidad trabaja en todas sus actividades. La Comisión General defiende todos los derechos humanos: desde la libertad política y la objeción de conciencia hasta los derechos de tercera generación sin olvidar los derechos económicos, sociales y culturales. Hoy le preocupan el medio ambiente, las consecuencias de las crisis, los inmigrantes, el comercio de armas, la deuda externa y el desarrollo mundial.

Por todo ello, Justicia y Paz estudia la Doctrina Social de la Iglesia, la difunde, la hace vida, dedicándole una especial atención a la divulgación del Mensaje de la Jornada Mundial de la Paz del día 1 de enero de cada año. (Para ver el Mensaje de este año el documento está en los anexos)

 

PAZ

En su sentido amplio, la paz busca la eliminación de toda clase de violencia, no solo la física que tiene en la guerra su máxima perversión, sino también la estructural que condena por razones de poder económico a la pobreza, o la cultural, que condena en razón de casta, género o creencias.
Es decir, la paz como concepto se une a las grandes corrientes del pensamiento social que pretende la liberación y emancipación del género humano. En ese sentido, debemos observar que para su consecución necesita de la implantación de otra serie de valores que se han ido construyendo a los largo de los siglos XIX y XX: los derechos humanos, y la lucha que hoy une a la mayor parte de la humanidad para su consecución universal; la justicia social, sin la cual es imposible avanzar en los derechos y eliminar desigualdades entre las personas; el desarrollo humano, que mediante la educación y salud permitirá a los pueblos erradicar la pobreza; y por último, la democracia, el proyecto político en el que todos los humanos, sin discriminación, deben participar en igualdad de oportunidades si se desean construir sociedades más libres e igualitarias.
Sólo con esas condiciones será posible alcanzar la Paz con mayúsculas. Un proyecto social que nos permite soñar que los habitantes del planeta pueden alcanzar algún día la seguridad humana integral y una sociedad sin violencias.
Justicia

Esta tarea se enraíza en la misión profética de la Iglesia.  Dios no permanece indiferente ante las injusticias y sufrimientos de la humanidad y actúa activamente a través de las personas.

En nuestra sociedad la justicia se asienta en el derecho romano, cuyo eje central es la defensa de la propiedad y el menester de la justicia consiste en un dar a cada uno lo que es suyo. De esta manera el que nada tiene, nada puede reclamar.

La justicia de Dios se basa en un concepto totalmente distinto. No se trata de un concepto retributivo o de un reparto equitativo, sino ajustado a las necesidades individuales y colectivas de las personas. Así se refleja también en la parábola de aquellos jornaleros que nadie contrató hasta última hora y a quienes el patrón les pagó integro su salario (Mt. 20).

Desde este sentido profundo, Justicia y Paz levanta su voz frente a aquellas situaciones que atentan contra los derechos de los pueblos y los individuos, tomando, a seguimiento del Maestro, una opción clara por los más débiles. Solo desde esa Justicia puede brotar la auténtica Paz de la que dice el salmo: “La justicia y la paz se besan” (Sl. 84).

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