Según el SIPRI (Instituto Internacional de Estudios para la Paz), España ocupa una sexta posición en el ranking mundial de países exportadores de armas, confirmándose la tendencia alcista de estos últimos años, exportando un 18% menos que en 2013, pero un 925% más que en 2004. Artículo de El Salmón Contracorriente

España representa el 4% de las exportaciones mundiales de armamento, siendo estas un 1,3% de la balanza comercial española. Los principales destinatarios son países de la Unión Europea. Sin embargo, el destino de este 16% de las exportaciones son países de Oriente Medio, especialmente, del Golfo Pérsico, y concretamente, aquellos países con gran influencia en zonas de conflicto como Siria o Libia, en tanto en cuanto, ofrecen asistencia política, económica o en armas a las partes implicadas.

Según el informe Exportaciones Españolas de Armamento 2005-2014, Alimentando conflictos en Oriente Medio, las exportaciones españolas tienen un gran peso en el mercado de países industrializados, algo que tiene bastante sentido si pensamos que son los países que más dinero invierten en ello. Sin embargo, es preocupante ver como los países más empobrecidos continúan en su lucha por comprar armas. No hay problema, España está dispuesta a venderlas, aunque el país esté embargado o se estén cometiendo violaciones de los Derechos Humanos en él; condiciones que, según la ley, son más que suficientes como para que se deniegue la transacción. Fruto de ello podemos entender que los Países del Golfo Pérsico no habían sido un destino relevante hasta 2013, cuando la cifra de exportaciones pasó de 33 millones de euros en 2012 a 1.373 millones en el año siguiente.

Como se aducía, la razón pronta de este incremento en exportación de armas se debe a que la actuación española sobre el tema es cada vez más laxa. En primer lugar, por la política de fomento de exportaciones de armamento, basada en una compleja organización administrativa que controla el Ministerio de Defensa, el secretismo sobre las actuaciones del órgano competente de valorar las solicitudes de exportación y una peculiar interpretación de la legislación.

El encargado de ejecutar esta política es el Secretario de Estado de Defensa, el cual no está obligado a ser sometido a control parlamentario, eludiendo así los controles democráticos y su importancia ante la opinión pública.

Además, la esfera de secretismo que acompaña a esta política no favorece la supervisión. En el informe que elabora el Ministerio de Economía sobre las exportaciones de armamento no se menciona ni el tipo concreto de armamento que se exporta, ni los contratos Gobierno a Gobierno que realiza el Ministerio de Defensa con los gobiernos de otros países para pactar las exportaciones. Por si fuera poco, desde 1987, las actas de la Junta Interministerial Reguladora del Comercio Exterior de Material de Defensa y de Doble Uso (JUMDDU) fueron declaradas como secretas por el Consejo de Ministros, siendo imposible conocer para la opinión pública que tipo de armas se está exportando.

El 16% de las armas exportadas por España tiene como destino los Países del Golfo

Según este informe que publica el Centre Delàs, y que ha sido elaborado por Tica Font, Eduardo Melero y Camino Simarro, España realiza una interpretación muy particular de la legislación sobre el control de comercio de armas: la Ley 53/2007 y la Posición Común de la Unión Europea 2008/944/PESC. Según ambas normas, las autorizaciones de armamento deben de tener en cuenta “ el respeto de los Derechos Humanos en el país de destino; su situación interna; el mantenimiento de la paz, la seguridad y la estabilidad regionales; la existencia de riesgo de desvío del armamento a un tercer país; o el nivel de desarrollo del país comprador”, y aun así,Venezuela y Arabia Saudita ocupan los puestos seis y siete, respectivamente, en las exportaciones españolas de material de defensa 2005-2014.

El último ingrediente de esta bomba de relojería, nunca mejor dicho, lo pone el “Plan Estratégico de Internacionalización de la Economía Española”, que prevé la creación de un Grupo de Trabajo con el objetivo de apoyar la internacionalización de las empresas españolas de defensa, pues se considera que es “un sector estratégico para la economía”. Además, según el Secretario de Comercio, tanto Tedae como Aesmide, las dos asociaciones sectoriales, acuden a las reuniones del Grupo de Trabajo, por lo que se pueden estar produciendo actividades de lobby dentro del sector.

No sería la primera vez que hay corrupción en este sector, ya que la empresa DEFEX, de la cual el Estado participa en un 51% a través de la Sociedad Española de Participaciones Industriales, ha sido imputada por cinco delitos: corrupción en transacciones comerciales internacionales, contra la Hacienda Pública, cohecho, blanqueo de capitales y pertenencia a una organización criminal.

España, el mejor amigo de los países con embargo

Todo ello nos lleva a que España esté exportando armas a Arabia Saudí aunque sea una potencia militar en los conflictos de Oriente Próximo, suministrando armas a Siria e interviniendo con ataques aéreos en Yemen. No sin olvidar que es un país donde se comenten sistemáticas violaciones de Derechos Humanos.

Junto con Arabia Saudí se yergue una larga lista de países como Egipto al cual se autorizaron licencias de material de defensa y otros materiales y se exportó armamento en las mismas categorías, a pesar de ser un destino sometido a embargo. Por si fuera poco, en la categoría de “Material de doble uso” se exportaron 191 millones de euros a una empresa privada, de la cual se desconocen los datos, por lo que cabe la posibilidad de que se trate de un ejército privado. La razón que se adujo para justificar la exportación, a pesar de ser un país sometido a embargo, es que otros países las habían reanudado. Me pregunto si en su infancia no tuvieron la típica madre que ante tal argumento les decía: “¿Y si Mengano se tira de un puente, tú también te tiras?”.

Otro de los países con los que se han realizado exportaciones a pesar de tener una sentencia de embargo esIrán, del cual no se ha justificado nada en ningún informe oficial, corriéndose el peligro de que el país esté reexportando el material a otros países aislados con conflictos abiertos.

Líbano se añade a la lista de los países con prohibición por la situación de inestabilidad en la región. Tan solo se pueden exportar amas si están autorizadas por el gobierno libanés o por la UNIFIL (Misión de Naciones Unidas). No se sabe si las exportaciones se produjeron bajo esas condiciones, pero lo cierto es que se exportó material, en la categoría de “Otro”, con destino a empresas privadas y armería, por lo que se desconoce el destino final de estas ventas, que podría acabar siendo cometer violaciones de los derechos humanos en el país o desviarse a escenarios de conflicto de su entorno.

En cuanto a Israel, a pesar de la nueva ofensiva sobre Gaza y la declaración del gobierno español de suspender la exportación de armas, estas siguieron sucediéndose en los meses siguientes.

Guarda una mención especial el caso de Irak, país que ha estado sometido a varios embargos desde la década de los 90. A mediados de 2014, se autorizó el envío de material letal y municiones, alegando que esto contribuía a que el país frenara la presencia de Estado Islámico. Una decisión complicada ya que ese material corre riesgo de desvío y acabar en manos de ese mismo a quien se pretende frenar, u otras milicias.

Estos datos han sido elaborados a partir de la información presentada por el gobierno y por aduanas, pues los informes gubernamentales no controlan las armas pequeñas y ligeras, lo cual debería tenerse en cuenta pues estas continúan exportándose, a ciegas del gobierno, a países en situación de conflicto contribuyendo a perpetrarla.

Mientras esta situación continúe, seguiremos llevándonos las manos a la cabeza cuando un fusil sea utilizado para acabar con la vida de cientos de inocentes. Si la vida no es un negocio, las armas tampoco deberían serlo.

María Pérez García    El Salmón Contracorriente

Anuncios