Jesús Fernández-Pacheco Caba | Responsable difusión HOAC. (artículo publicado en la revista R21)

Como consecuencia del desarrollismo, la incorporación de las nuevas tecnologías (TIC) al proceso productivo, la mundialización de la economía, el mundo obrero ha sufrido desde su origen profundas transformaciones y hoy es una realidad mucho más compleja y heterogénea que en el pasado.

Sin embargo el mundo obrero continua siendo la realidad más importante, social y numéricamente, en nuestra sociedad, estando conformado por una gran variedad de situaciones de trabajo y vida dentro del conjunto de personas que únicamente tienen su fuerza de trabajo como medio para ganarse la vida y la de sus familias: trabajadores cualificados y sin cualificar; sin estudios y con estudios; indefinidos y precarios; a tiempo parcial o contratados por horas; desempleados de corta o larga duración; falsos autónomos…

Esta realidad de fragmentación, consecuencia de la globalización económica y de la descentralización de la producción, ha traído como consecuencia una pérdida generalizada de la conciencia obrera. La cultura dominante deshumaniza a la persona al valorarla únicamente como mercancía, por el valor objetivo del trabajo que es capaz de hacer, prescindiendo del valor subjetivo del mismo: el trabajo lo realizamos personas.

El mundo obrero sigue existiendo, aunque su rostro haya cambiado. Existe y, aunque con distinto rostro, ocupa el mismo lugar que en el pasado en el sistema socioeconómico, subordinado y sometido a las exigencias del mercado y de los que lo dominan, que siguen imponiéndole sus condiciones de trabajo y de vida, cada vez más precarizadas en los últimos tiempos.

Podemos afirmar hoy que pertenece a la clase obrera toda persona que adopta una actitud de rebeldía contra la lógica del capitalismo, obligado por las clamorosas injusticias de este, y se decide a tomar partido, a luchar contra ellas. Decía Rovirosa (primer militante de la HOAC) “La mentalidad de la clase obrera puede determinarse por tres características:solidaridad con los males y miserias de los trabajadores haciéndolos suyos, angustia por sobrevivir y provocar un cambio social, y espíritu revolucionario para que los parias de hoy puedan ser elevados a la categoría de ciudadanos y acelerar así el progreso social” ¿Se dan estas tres características hoy entre la gente que conoces? El mundo obrero sigue existiendo, la clase obrera también. Que no te confundan.

El Primero de Mayo es una fiesta reivindicativa, un día de anhelo y lucha de los trabajadores por la dignidad de las personas y la primacía del trabajo sobre el capital. “Las necesidades de los pobres deben tener primacía sobre los deseos de los ricos; los derechos de los trabajadores sobre el incremento de los beneficios”.(J. Pablo II) Hoy tenemos por delante, retos y presencias ante la nueva configuración del trabajo reinante y necesitamos encontrar caminos de humanización. Miremos a nuestro alrededor y preguntémonos cómo está organizado el trabajo y si tiene sentido seguir celebrando el Primero de Mayo.

También este día quiere ser memoria agradecida a quienes nos precedieron en la lucha y entregaron su vida para que tuviéramos trabajo digno, estable y decente. Y con ellos a los mártires de Chicago del 1889 y su lucha por la jornada laboral de 8 horas.

HOAC

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