Continuamos con nuestro tema del mes: LAS MIGRACIONES, con sus causas y consecuencias.

La acertada participación de los migrantes en la gobernanza urbana

Los migrantes pueden ser agentes decisivos del desarrollo, el crecimiento, la resiliencia y la sostenibilidad de las ciudades. Más aún, pueden ser arquitectos y obreros de la construcción de las ciudades, prestadores de servicios, empresarios, empleadores e innovadores. Como parte de la diáspora mundial, pueden facilitar apoyo comercial y humanitario entre las ciudades y los países. Asimismo, pueden contribuir a las crecientes interrelaciones entre las ciudades a través de las comunicaciones globales sostenidas, los vínculos institucionales y el intercambio de recursos entre los migrantes, los países de origen y las diásporas.

Los migrantes como forjadores de resiliencia: Los migrantes también desempeñan una importante función en la creación de resiliencia en las comunidades de origen y de acogida mediante el intercambio de recursos y apoyo. Así pues, los migrantes y sus redes pueden contribuir a la gestión del riesgo de la comunidad amplia. Con frecuencia, son mayoría en los grupos de personas sanas, en edad de trabajar, y aportan un conjunto de competencias diversificadas que pueden servir en las actividades de preparación, respuesta y recuperación en caso de desastres, particularmente en las sociedades en proceso de envejecimiento.

Los migrantes como agentes del desarrollo local: Los migrantes desempeñan un papel preponderante en el establecimiento de vínculos entre las ciudades de origen y de destino, y en la incorporación de la migración en la planificación del desarrollo local. Los vínculos entre las ciudades suelen instaurarse y mantenerse gracias a la cantidad de migrantes en la población. Las comunidades de migrantes y las diásporas pueden ser esenciales con miras al establecimiento de alianzas locales descentralizadas para el desarrollo entre ciudades, y al fomento y realización de algunas de las actividades conexas, como la aportación de conocimientos especializados e información a las comunidades de origen.

Los migrantes como agentes de la configuración de las ciudades: Los migrantes pueden ayudar a consolidar la posición de las ciudades en la jerarquía económica y política mundial. Para ello deben promover el patrimonio histórico, cultural, religioso y socioeconómico de la ciudad, si surge la oportunidad. Las ciudades y los migrantes pueden beneficiarse mutuamente. Para que las ciudades puedan fortalecer su posición económica, política y cultural dentro del sistema mundial deberán aprovechar las oportunidades potenciales que ofrecen las poblaciones de migrantes residentes en sus comunidades.

 

Migraciones forzadas por conflictos bélicos

Según ACNUR, Tres de cada cuatro refugiados son mujeres o niños, la población más vulnerable. Los niños menores de cinco años, ya debilitados por el viaje de huida, enferman con mucha facilidad y muy rápidamente cuando falta comida, agua potable y saneamiento. Además, existe un riesgo importante de malnutrición entre la población infantil. Aunque en esta región el hambre y la malnutrición son inusuales, un estudio muestra que el 4% de los niños refugiados sirios en Jordania menores de 5 años necesita tratamiento para la desnutrición. Mientras tanto, en Líbano se estima que más del 20% de los niños refugiados sufren anemia.

Actualmente, hay cerca de 60 millones de refugiados, solicitantes de asilo y desplazados internos en el mundo, y el número va en aumento. Hace 10 años, había 38 millones de personas en dicha situación, pero el número se estaba reduciendo. En los últimos cinco años han surgido o se han intensificado quince nuevos conflictos, y hemos pasado de 11.000 personas desplazadas al día, en el mundo, en 2010, a 42.500 durante el año pasado.

Las cifras hablan por sí solas: en lo que llevamos de año (el informe es de Noviembre de 2015), unos 700.000 refugiados e inmigrantes han llegado a Europa a través de Grecia, Italia, España y Malta, principalmente, y más de 3.000 han fallecido o desaparecido durante el trayecto. La mayoría de ellos proceden de Siria, aunque también hay afganos, iraquíes, eritreos… La violencia en Siria estalló en marzo de 2011, desde entonces, más de 4 millones de personas se han visto obligadas a refugiarse en los países vecinos (Turquía, Egipto, Irak, Líbano y Jordania) y más de 7 se encuentran aún desplazadas en el propio país. Desde 2011, la violencia en Siria no ha hecho más que incrementarse. El éxodo de refugiados se ha acelerado notablemente en los últimos meses, superándose, a mediados de 2015, la cifra de 4 millones. La mayoría de ellos se encuentran en Turquía, donde hay unos 2 millones; en Líbano, más de un millón; en Jordania, que acoge a más de 600.000 refugiados y en Irak, donde viven 250.000. De todos ellos, casi la mitad son niños. Gracias al apoyo de los socios y donantes, en esta emergencia ACNUR está enviando ayuda a distintos países y fronteras.

 

Causas de las migraciones

Tienen que ver con cuestiones estructurales que reclaman creatividad, justicia y eficacia: situación depresiva del campo, pobreza y subdesarrollo; catástrofes naturales y clima hostil; falta de libertad; ausencia de iniciativa económica y falta de respeto a los derechos humanos. Concurre un efecto expulsión y otro de llamada (push and pull), fruto del diferencial de calidad de vida incrementado por la presentación de “paraísos televisivos”.

 

3. Consecuencias de las migraciones

A pesar de sus bondades, las migraciones constituyen un problema y una experiencia dolorosa.

Consecuencias negativas sobre el migrante: Pone en riesgo la dignidad (MM 123; PP 69), puede destruir los resortes morales (PP 67) y debilitar su religiosidad (PP 68; OA 17; FC 77), lleva a la pérdida de identidad (PP 68; OA 17; FC 77) y rompe el proyecto vital vinculado a las raíces. Obliga a asumir trabajos en pésimas condiciones (GS 66), facilita la economía sumergida y la precariedad de vivienda (guetos, hacinamiento: GS 66). Dificultades de integración y limitaciones para la lucha de la revindicación Social (OA 17). Peligro de delincuencia, angustia existencial (PP 67) e inseguridad personal y social (GS 66)

Efectos positivos: mejora las condiciones económicas del migrante y de su familia, envío de remesas de dinero al país de origen, elevación del nivel cultural y profesional del migrante y apertura nuevas relaciones y horizontes.

Representan un factor de vulnerabilidad los secuestros, las violaciones de derechos humanos y los abusos de las mafias y de funcionarios corruptos e intermediarios. A la llegada pueden ser explotados por empresarios sin escrúpulos, redes de tráfico de personas, prostitución, etcétera. El sistema legal, sobre todo a partir del 11S, con su “miedo al diferente”, tiende a ser restrictivo de derechos y a primar desproporcionadamente el bienestar de la sociedad de acogida. Existen demasiadas leyes injustas e inhumanas. Se percibe institucionalmente al migrante y a su familia con desconfianza a pesar de su aporte a la riqueza nacional.
En situaciones de crisis, parte de la sociedad de acogida les acusa de quitar puestos de trabajo, inducir bajadas salariales, etcétera. El desempleo afecta al proyecto migratorio (CDSI 289) y les pone al margen de la sociedad, como excluidos y prescindibles, auténticas “vidas que sobran”. Debe evitarse la tentación de explotar o privar de sus derechos de trabajadores (CDSI 298). No se puede olvidar que son personas antes que instrumentos de producción. En general, incrementan el PIB en el país de acogida aunque elevan la tensión social y generan descohesión.
Consecuencias sobre su familia: la distancia provoca desasosiego, depresión, infidelidades, desintegración social y familiar (FC 67) pérdida de salud física y mental, aislamiento, soledad, marginación, explotación, dificultades de reagrupación y adaptación de los hijos. No menores son las consecuencias legales: posibilidad de deportación, estar sin papeles y sin derechos, discriminación, arbitrariedad, “ninguneo”.
Consecuencias sobre el país de origen: el envío de remesas de dinero desde Estados Unidos, Canadá o Europa evidencia la capacidad de sacrificio y amor solidario a favor de las propias familias y patrias: “Es ayuda de los pobres a los pobres” (Aparecida 445). Las remesas enriquecen al país emisario pero provocan “fuga de cerebros” de la mano de obra más cualificada y de las personas que podrían pilotar cambios sociales.

Puede evidenciarse que las migraciones producen “nueva riqueza” y suponen un fructuoso “intercambio entre culturas diferentes” (CV 25), que acaba generando “nuevas perspectivas de diálogo intercultural” (CV 26). Los migrantes deben sentir respetado el valioso patrimonio espiritual que traen, procurando no abandonar la vida religiosa que vivían en origen y se puede propiciar “el diálogo ecuménico de la vida” (Aparecida 247).

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