La situación de las minorías, especialmente cristianos o yazidíes, es terrible en Iraq y Siria desde hace unos años. La revuelta contra el régimen del dictador Assad en Siria y contra el gobierno chií en Iraq, y la posterior explosión del terror del ISIS ha puesto a estas minorías como objetivo primordial de unos musulmanes que sólo admiten una forma de entender la religión, la coincidente con su credo. En esta guerra de todos contra todos, se mezcla la etnia y la religión como elemento justificante de las matanzas. Los kurdos y los alauitas (cercanos a los chiíes) también también corren peligro pero frente a la postura de otras minorías han optado por armarse, plantar cara y batalla y defender a tiros sus derechos (los cristianos han optado por esto pero sólo en alguna provincia). Esto les ha supuesto a los kurdos amplias zonas de control tanto en Iraq como en Siria, donde afortunadamente las minorías como la cristiana son respetadas en gran medida. El régimen alauita de Assad también protege a los cristianos en la zona de su control, no tengo claro si por convencimiento o por interés, ya que se asegura el apoyo ruso con tal medida, pero es un hecho que tal protección se da.

La situación es muy confusa y es muy difícil conocer el tema con suficiencia y tener un criterio. No es esta loca guerra una donde se distingan con claridad los “buenos” de los “malos” o los nuestros de los otros. Sí que existe una encarnación del mal en la Tierra, el ISIS, grupo armado que practica el terror, que sólo entiende de la imposición, que no considera a nadie fuera de sus correligionarios sujeto de derechos y que lo aspira a todo, el control de TODO el mundo. Luego tenemos a los kurdos, cuyo comportamiento fuera de Turquía está resultando en líneas generales ejemplar, pero que allí, en Turquía formó y sostiene una grupo armado terrorista activo. Los alauitas del régimen sirio, lleva gobernando de manera tiránica muchos años y ahora que por poco es desplazado del poder sangrientamente lucha por sobrevivir de manera brutal con bombardeos que escandalizan hasta al más cínico. Los chiís iraquís, tras hacerse con el poder al ser mayoría en Iraq, desbancado Sadam, gobernaron de manera sectaria, enfureciendo a los suníes, antaño gobernantes y luchan contra el ISIS como pueden con la ayuda iraní, cuando no hace tanto lucharon a muerte entre ellos.

Y entre todos ellos, la población civil, como suele ocurrir. Muchos han optado por entrar en combate y salvar sus vidas luchando. Otros han decidido (o han sido “invitados”) huir a donde sea, pero preferiblemente a Europa. Su situación es desesperada en su país de origen o en destino, pues el camino es peligroso y pretenden llegar a destinos donde no son bienvenidos. Y nada mejorará hasta que se logré pacificar aquella región.

De todo esto habla una novela que aporta muchos datos y visiones acertadas de los sucesos más recientes, aunque en lo puramente literario resulte una novela fallida. Tiene algunos momentos vibrantes, de mucho interés, como lo vivido por Carla, una protagonista en una ciudad siria donde es salvajemente tratada. Pero por lo demás “sólo” muestra una ingente cantidad de trabajo de campo, informándose y tratando de aclarar lo que ocurre en la zona, por lo que nos quedamos con eso, con una magnífica manera de conocer para comprender aquel conflicto enrevesado.

GUARCH, G.H.

“El informe Kerry”

Almuzara, 2016

Fuente: Infocatólica

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